Acatzingo

Puebla

El día 14 de septiembre, casi todos los habitantes de la localidad amanecen preparando los festejos a la Virgen de los Dolores, "la Jefecita".
En todas las calles del centro y aledañas se ven personas ornamentando las aceras con arreglos diversos: maceteros, lámparas, candiles, varas florales y una miscelánea inusitada.
Se pintan centenares de kilos de arena y aserrín para elaborar los casi 8 kilómetros de alfombras por los que pasará la procesión con la imagen de la Virgen, y se emperifollan las canastas con frutos, verduras y flores que se colocarán en el camino.
Al iniciarse la procesión, a las once de la noche, el alma de los acatzincas y visitantes se transporta a otras dimensiones entre el estruendo de los cohetes.

 
Miles de personas acompañan a la Virgen de los Dolores en el periplo que concluye a las 8:30 de la mañana del día siguiente, justo en el lugar de donde partió, la Parroquia de San Juan Evangelista, cuya construcción se terminó el 24 de junio de 1691, Día de San Juan Bautista.
A lo largo de la caminata, que dura casi 10 horas, propios y extraños asisten a un espectáculo de deslumbrantes alfombras.
Ornamentos y diseños nos conducen de un asombro a otro, de un símbolo cristiano a otro, de imágenes sobrias a figuraciones insólitas; el festín visual es acompañado con el obsequio de atole, chocolate, pan y tamales.

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